Para cuando empezó la pre-producción de Vive y deja morir, estaba totalmente claro que ningún acuerdo financiero podría inducir a Sean Connery a interpretar una vez más a James Bond. Por tanto, los productores tuvieron la difícil tarea de buscar un nuevo 007. Algunos eran conscientes de que la inconsistencia entre actores podría tener un efecto negativo en el entusiasmo de la audiencia (este sería el tercer actor en interpretar a James Bond en los últimos 4 años). Broccoli y Saltzman, cuya relación se estaba volviendo tensa debido a diferencias en distintos temas, se pusieron de acuerdo en un punto clave: el nuevo Bond debería ser un actor establecido con credenciales significativas. El asunto George Lazenbyhabía minado su entusiasmo de fichar a un desconocido. La reducida lista de candidatos incluía Roger Moore y Timothy Dalton (quien se sintió halagado pero demasiado joven e intimidado para seguir los pasos de Sean Connery).

Finalmente, se anunció que Roger Moore haría su debut como James Bond en Vive y deja morir. Basándonos en sus credenciales, su historial era impresionante. Moore se había convertido en un icono entre los fans del espionaje por su papel principal en El Santo. Posteriormente, se había ganado una audiencia más amplia interpretando junto a Tony Curtis el papel principal de la serie The Persuaders. Al contrario que Connery, Moore estaba encantado de interpretar el papel y aceptaba los gajes inevitables: reporteros frenéticos, fans fanáticos y largos calendarios de rodaje. Para mantener un sentido de tradición, Guy Hamilton firmó para dirigir su segunda película Bond consecutiva.

Vive y deja morir no le dió a Moore un coche potente con el que hacer su debut como 007. Él eligió correctamente no imitar a Connery y en vez de eso establecer su propia forma de interpretar el papel. Sin embargo, el guión de Tom Mankiewicz se centra en las preferencias personales de Moore sobre el exceso de humor y continúa enfatizando la comedia que ya estaba presente en Diamantes para la eternidad. Muchas de las situaciones se ven falsas y la introducción del Sheriff Pepper representa la primera aceptación en la serie de un personaje tan exagerado que no existe la más mínima pretensión de que sea tomado en serio. El otro pecado imperdonable es la ausencia de Q en la película – la única vez que Desmond Llewelyn se quedó fuera en todos sus años en el papel -.

Aún así, Vive y deja morir es una película más satisfactoria que su predecesora. Roger Moorecrea con éxito su propia interpretación del papel de Bond – una tarea nada fácil considerando el impacto que Sean Connery había dejado en el papel. Al cabo de pocos minutos aceptamos a Moore como heredero y finalmente definiría una imagen de 007 para una generación entera. El resto de la película tiene sus problemas, pero la idea de llevar a Bond al mundo del vudú y el ocultismo es efectiva, incluso cuando las largas escenas de acción parecen parches más que partes integrales de una historia. Aunque Vive y deja morirno es una de las mejores aventuras de Bond, ciértamente tampoco deja la sensación de que Moore sea peor.

 

Trailer de la película

 

Banda Sonora de Paul Mcartney

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