Siguiendo la tibia recepción de El hombre de la pistola de oro, Cubby Broccoli sabía que las apuestas para el décimo thriller de James Bond estaban altas, y tenía mucho que demostrar a los fans, a la United Artists y finalmente a sí mismo. El conocimiento general decía que la franquicia de 007 estaba en las últimas. Broccoli hizo una apuesta al todo o nada para demostrar que esta teoría era incorrecta. Alejado de la distracción de su relación con HarrySaltzman, Cubby se dió energía a si mismo y estaba dispuesto a hacer lo mismo con la serie. Sabiamente se tomó su tiempo para llevar La espía que me amó a la pantalla. Los guiones iniciales incluían un buen número de escenarios diversos, aportados por una multitud de conocidos escritores. La intención original era revivir a SPECTRA pero los planes se truncaron debido a una orden judicial obtenida por el productor Kevin McClory, que estaba intentando hacer un remake de Operación Trueno con un guión escrito por Sean Connery y Len Deighton.

Finalmente, se aprobó el guión definitivo, aunque pese a todo el esfuerzo tenía un parecido impresionante con Sólo se vive dos veces. Cubby fue avisado por el diseñador de producciónKen Adam de que no había ningún escenario de sonido en el mundo suficientemente grande para contener las espectaculares secuencias visionadas. ‘Construidlo entonces’ fue la simple orden de Cubby. En consecuencia, Adam creó el famoso ‘007 Stage’ (Escenario 007) en los Pinewood Studios, el mayor escenario de sonido del mundo. La apuesta de Cubby recibió el respaldo de la United Artists, que aceptó aumentar el presupuesto hasta la impresionante cantidad de la época de 13,5 millones de dólares. Los resultados se muestran en la pantalla. Con La espía que me amó estrenándose dos años y medio después de El hombre de la pistola de oro la audiencia estaba deseosa de experimentar al Sr. Bond una vez más. Broccoli les dió el mayor Bond épico jamás producido, una extravaganza para los ojos que combinaba todos los elementos tradicionales que habían hecho tan popular la serie.

Como película, La espía que me amó es un éxito en casi todos los niveles. El humor está más controlado y es más maduro y hay secuencias que incluyen un suspense genuino, algo largamente ausente en la franquicia. La película también incluye un reparto maravilloso y el tipo de valores de producción eternos reminiscentes de las primeras películas Bond. La espía que me amó incorpora al menos dos componentes memorables destinados a estar entre lasimágenes más perdurables de la serie: la presentación del enemigo ‘Tiburón’ y el Lotus Esprit equipado con gadgets, que rivaliza con el clásico Aston Martin DB5 en cuanto a su ingenioso diseño. La audiencia respondió entusiásticamente y la película hizo honor a su lema ‘Este verano del 77 pertenece a James Bond, 007’.

 

Banda Sonora de Carly Simon

 

Trailer Oficial

 

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