James Bond contra Goldfinger representó un cambio radical en las películas de James Bond tanto artísticamente como en términos de impacto de la serie en la cultura popular. Fue la primera en dar énfasis a los elementos de alta tecnología que llegarían a ser un icono de la saga. Así mismo, Goldfinger reflejó la intención del director Guy Hamilton de realizar un acercamiento más irónico a las películas y, en consecuencia, se introdujo más humor de visto previamente. Mientras algunos aún discuten que con Goldfinger las películas de Bond abandonaron cualquier intento de reflejar historias de la vida real de los espías, se puede argumentar también que esta película presentó la imagen de Bond que le ha hecho un fenómeno perdurable: un “fenomenal héroe bajo fuego”, con tendencia a salidas graciosas incluso cuando se enfrenta a una muerte segura.

Goldfinger fue la primera de las “interminables” películas de Bond y los productores se aseguraron de que los relativamente escasos 3,5 millones de dólares de presupuesto se reflejaran en la pantalla. Mientras que Sean Connery parecía haber encontrado un estilo cómodo para interpretar a 007, con esta película los técnicos empezarían a convertirse en las estrellas tras las cámaras. Ciertamente, no se puede negar la inestimable contribución del diseñador de producción Ken Adam quien, tras recibir la negativa de acceso al Fort Knox real, dejó correr su imaginación para obedecer la orden de Cubby Broccoli de crear espectacularmente bien una “catedral del oro” en los estudios Pinewood. Igualmente impresionante son los efectos especiales conseguidos por John Stears al adaptar el ahora legendario Aston Martin DB5, conocido desde entonces como “El coche más famoso del mundo”.

Goldfinger fue la primera película de Bond en ser clasificada como éxito de taquilla. En aquellos tiempos menos cínicos, incluso los críticos eran unánimes al alabar el estilo innovador de las películas. Para muchos, la seria alcanzó su tope artístico en este film, y es ciertamente casi imposible encontrar muchos fallos en él. Excepto por algun trabajo de doble imagen (que parecía un poco cutre incluso en 1964), virtualmente cualquier otro elemento de la película funciona perfectamente. Al igual que en Desde Rusia con amor, Goldfinger también presenta el más memorable reparto de personajes encontrado en cualquier película de Bond. Gert Fröbe como villano y Harold Sakata como Oddjob son realmente inolvidables, al igual que Pussy Galore de Honor Blackman se convertiría en la primera de las heroinas liberadas en pantalla.

 

La banda sonora corrió a cargo de Shirley Bassey que se años mas tarde volvería a repetir con Moonraker y Diamantes para la eternidad , una excelente canción y una voz estupenda, de mis bso favoritas…

Trailer

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